Cuando se postro en la esquina del Antonio, la noche fulminaba las calles de sombras y sonidos de ultratumba que zumbaban en el cuerpo de carolina, como si fuese un prefacio a la muerte, ella mas una ilusión que un ser verdadero, el delirio de la no sobriedad caía en su cuerpo como el frio que amenaza el porvenir del callejero. La escena. ella, la hora, la oscuridad de la noche, las farolas visibles de esquina a esquina con una fuerte luz amarilla, el pavimento solitario, el frio que se impregnaba en el cabello de corolina y hacia contraer a si misma sus piernas, manos y espíritu, intentando encontrar alguna pisca de calor en su cuerpo ya no tan humano, ya más un caduco objeto en la esquina del Antonio, aparentando a desvalidas sensaciones, a lagrimas y furia derretidas poco a poco por el pavimento que no esmera detenerse en la siguiente esquina, no obstante, se conduce sola y derretida en la vertiente de recuerdos que el pavimento fue dejando tácitamente hasta llegar a la muerte. En su mano empuña el descanso, en su hígado la muerte, en sus lágrimas un montón de recuerdos que despedir. Decir adiós a todo, despedirse de las calles, de los baretos en los parques, de la continuidad de los parques, de aquel aroma a sexo que paseaba la habitación tras un encuentro no tan casual en algún bar, habría que decirle adiós a la cerveza nacional, carolina quemara el baúl pequeño de la abuela donde guarda fotos de amigos, enemigos y amantes que algún día arrodillaron su corazón a los pies de aquella cama desvalida en la que dormía. Tendrá que despedirse de todo y meticulosamente dedicarse a la muerte, dedicarse tanto como canciones cantadas en su vida. No más fito, no más, nunca más, nunca jamás más, hasta luego guns and roses. Y se enterró el puñal a eso de las tres de la madrugada, se levanto para dirigirse al parque de álamos, cayendo de un tanto en tanto, dejando tras de sí un rastro de sangre espesa que en un principio fue solo un goteo, pero termino siendo un torrente, unas dos esquinas antes de llegar a álamos. Ahora es una nueva escena, corolina tirada en la acera, la hora, el día se veía venir en el oriente, lento tocando delicadamente el cuerpo inerte de carolina, las farolas de esa calle han dejado de alumbrar, quizás igual las de esquina a esquina del Antonio, el pavimento aun solitario, y el frio se adueño por completo de carolina sacando cualquier pisca de calor, regándolo todo por el pavimento solitario, calor que aun era rojo escarlata pero con el paso de los minutos se va, convirtiéndose en un pequeño lunar para el suelo.
El día anterior carolino se levanto como de costumbre, afuera escucho al vendedor de tamales, abrió la ventana de par en par para mirar que tal estaba el día. Era precioso, el sol postrado en el cielo se adornaba con unas cuantas nubes sobre una montaña de un verde oscuro, con casitas pequeñas, algo parecido a un pesebre, se despojo su pijama y en su toca disco dio play a un CD de mercedes sosa que canto a la par de Alfonsina y el mar mientras las primeras gotas de la ducha caían en su cuerpo desnudo. Delicadamente paso la barra de jabón por sus piernas y entre ellas, dedico más de lo acostumbrado a jabonarse sus senos hasta el punto que sus pezones se irguieron, a la vez reflexionaba sobre el itinerario del día. Primero, subiría hasta la universidad ha recibir el parcial de lenguaje, segundo concertaría unos dos o tres detalles de la exposición de epistemología y por último se encontraría en el galpón con Alex para desayunar y besarse hasta el medio día. Irían a almorzar y finalizarían haciendo el amor toda la tarde. Al salir de la habitación la cacera alego que debía pagarle los cinco meses de arriendo atrasado o vendería su ordenador, el cual lo tenía empeñado hasta el día que pagase la cuenta. Tras una larga discusión salió algo furiosa para la universidad, al caminar por el puente de guadua que da al salón de clase, piso una mierda de perro, la cual robo unos cuantos minutos de su agenda. Al llegar al salón, la docente ya se ha retirado, ha dejado su parcial con una compañera, su calificación fue de dos con cinco, ella no comprendía el porqué de la mala calificación, ella sabía muy bien que la relación de metalingüística y la metafísica era nada más que un agujero negro en la cual ciertos códigos del ambiente y signos de pensamientos se encontraban en una constante pelea por la racionalidad y la continuidad de las cosas.
Hasta ahora la suma de las situaciones invade a carolina en una tristeza con algo de furia irónica y desconsuelo. Al llegar al galpón se encontró con Alex, tomaron asiento y ambos fumaban cigarrillo, Alex le comento que el día anterior se había acostado con manuela su mejor amiga, y con patricia la estudiante de ingeniería mecánica de tetas grandes; corolina no podía creerlo, pregunto todos los pormenores y entonces fue cuando la primera lagrima se dejo caer. Todo esto es una mierda, primero la vieja decrepita esa me cobra, luego una mierda en el zapato y posteriormente pierdo un parcial, y para cuando creía que nada podía ser peor, este idiota tranquilamente me dice que ha dormido con mi mejor amiga y además de eso hizo una total fiesta pagana con la de tetas grandes, pensaba carolina. Ha Alex lo mando a comer lo que en algún momento tuvo en su zapato, y se tomo dos botellas de aguardiente, diez cervezas, dos baretos, y dos cajas de vino.
Carolina abrió los ojos, se sintió algo mareada, intento levantarse pero un peso no la dejaba, reconoció un afiche del che pegado en la pared que Alex tenia. Que pasa, porque no he muerto, es que la muerte es el recuerdo constante de Alex e igual el millar de recuerdos que creí haber borrado. Al rato ve a Alex y se aproxima a ella con un vaso de jugo en la mano, le menciona que manuela ha llamado, ha dicho que pide disculpas por no haber llegado temprano para acompañarte a recoger el parcial. Carolina tomo el jugo y poco a poco fue muriendo en aquella calle a dos esquinas de álamos.
El día anterior carolino se levanto como de costumbre, afuera escucho al vendedor de tamales, abrió la ventana de par en par para mirar que tal estaba el día. Era precioso, el sol postrado en el cielo se adornaba con unas cuantas nubes sobre una montaña de un verde oscuro, con casitas pequeñas, algo parecido a un pesebre, se despojo su pijama y en su toca disco dio play a un CD de mercedes sosa que canto a la par de Alfonsina y el mar mientras las primeras gotas de la ducha caían en su cuerpo desnudo. Delicadamente paso la barra de jabón por sus piernas y entre ellas, dedico más de lo acostumbrado a jabonarse sus senos hasta el punto que sus pezones se irguieron, a la vez reflexionaba sobre el itinerario del día. Primero, subiría hasta la universidad ha recibir el parcial de lenguaje, segundo concertaría unos dos o tres detalles de la exposición de epistemología y por último se encontraría en el galpón con Alex para desayunar y besarse hasta el medio día. Irían a almorzar y finalizarían haciendo el amor toda la tarde. Al salir de la habitación la cacera alego que debía pagarle los cinco meses de arriendo atrasado o vendería su ordenador, el cual lo tenía empeñado hasta el día que pagase la cuenta. Tras una larga discusión salió algo furiosa para la universidad, al caminar por el puente de guadua que da al salón de clase, piso una mierda de perro, la cual robo unos cuantos minutos de su agenda. Al llegar al salón, la docente ya se ha retirado, ha dejado su parcial con una compañera, su calificación fue de dos con cinco, ella no comprendía el porqué de la mala calificación, ella sabía muy bien que la relación de metalingüística y la metafísica era nada más que un agujero negro en la cual ciertos códigos del ambiente y signos de pensamientos se encontraban en una constante pelea por la racionalidad y la continuidad de las cosas.
Hasta ahora la suma de las situaciones invade a carolina en una tristeza con algo de furia irónica y desconsuelo. Al llegar al galpón se encontró con Alex, tomaron asiento y ambos fumaban cigarrillo, Alex le comento que el día anterior se había acostado con manuela su mejor amiga, y con patricia la estudiante de ingeniería mecánica de tetas grandes; corolina no podía creerlo, pregunto todos los pormenores y entonces fue cuando la primera lagrima se dejo caer. Todo esto es una mierda, primero la vieja decrepita esa me cobra, luego una mierda en el zapato y posteriormente pierdo un parcial, y para cuando creía que nada podía ser peor, este idiota tranquilamente me dice que ha dormido con mi mejor amiga y además de eso hizo una total fiesta pagana con la de tetas grandes, pensaba carolina. Ha Alex lo mando a comer lo que en algún momento tuvo en su zapato, y se tomo dos botellas de aguardiente, diez cervezas, dos baretos, y dos cajas de vino.
Carolina abrió los ojos, se sintió algo mareada, intento levantarse pero un peso no la dejaba, reconoció un afiche del che pegado en la pared que Alex tenia. Que pasa, porque no he muerto, es que la muerte es el recuerdo constante de Alex e igual el millar de recuerdos que creí haber borrado. Al rato ve a Alex y se aproxima a ella con un vaso de jugo en la mano, le menciona que manuela ha llamado, ha dicho que pide disculpas por no haber llegado temprano para acompañarte a recoger el parcial. Carolina tomo el jugo y poco a poco fue muriendo en aquella calle a dos esquinas de álamos.
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